
Aún no me lo creo. Ayer fui a solicitar la tarjeta sanitaria, después de empadronarme tal y como se me había recomendado encarecidamente. La funcionaria que me atendió me aconsejó que, en lugar de hacerlo bajo mi propio número de la Seguridad Social, me pusiese como beneficiaria del de mi madre. ¿El motivo? Al estar en paro y no percibir ningún subsidio por desempleo, la administración podría, si comprueba mis datos, darle por pasarme una factura por los servicios médicos.
En la Constitución se recoge que la sanidad es pública, universal y gratuita. Pero al parecer, en la Comunidad de Madrid, donde manda doña desEsperanza Aguirre, tienes que abonarla de un modo u otro. Y si no tienes ingresos, peor para ti. No tienes derecho a no tener una salud de hierro. Como diría Sabina, aparte de cornudo, apaleado.
He llamado al Defensor del Pueblo y me han dicho que tengo que comunicarlo a la oficina por escrito. De momento, es lo único que se me ocurre hacer además de poner los ojos como platos y llevarme las manos a la cabeza.
En la Constitución se recoge que la sanidad es pública, universal y gratuita. Pero al parecer, en la Comunidad de Madrid, donde manda doña desEsperanza Aguirre, tienes que abonarla de un modo u otro. Y si no tienes ingresos, peor para ti. No tienes derecho a no tener una salud de hierro. Como diría Sabina, aparte de cornudo, apaleado.
He llamado al Defensor del Pueblo y me han dicho que tengo que comunicarlo a la oficina por escrito. De momento, es lo único que se me ocurre hacer además de poner los ojos como platos y llevarme las manos a la cabeza.